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El Balancín Montessori-Pikler es una propuesta de movimiento libre que puede acompañar a los chicos durante varios años y transformarse junto con ellos.
Al principio puede ser una oportunidad para explorar el cuerpo, el equilibrio y los apoyos. Más adelante, se convierte en un desafío para trepar, balancearse, pasar por debajo o encontrar nuevas formas de atravesarlo.
Porque no tiene una única manera de usarse.
Los chicos pueden mecerse, trepar, deslizarse por sus curvas, pasar por debajo como si fuera un túnel o utilizarlo como apoyo para ponerse de pie.
Y cuando crecen, aparece algo todavía más lindo: el juego simbólico.
Puede ser un barco, un puente, una cueva, una montaña o cualquier otra cosa que la imaginación invente.
El balancín no les dice cómo jugar. Les ofrece posibilidades para descubrirlo.
El movimiento es una parte fundamental del desarrollo durante la infancia.
A través del juego, los chicos conocen su cuerpo, descubren cómo mantener el equilibrio, coordinan sus movimientos y van adquiriendo confianza en sus propias posibilidades.
La mirada Pikler propone justamente respetar este proceso: ofrecer un entorno seguro y permitir que cada niño descubra sus movimientos sin que el adulto los fuerce o adelante.
Por eso, el balancín no está pensado para enseñarles qué hacer.
Está pensado para que puedan explorar, probar y encontrar sus propios desafíos.
El Balancín Montessori-Pikler está pensado para acompañar aproximadamente desde los 7-8 meses hasta los 5-6 años.
En los primeros meses de uso, cuando el bebé comienza a desplazarse y buscar apoyos, es importante que un adulto acompañe de cerca la exploración y prepare un entorno seguro.
A medida que el niño desarrolla mayor control corporal, equilibrio y confianza, las posibilidades de juego se amplían.
Puede acompañar los primeros desplazamientos y la exploración del espacio, siempre con supervisión adulta y respetando el momento de desarrollo de cada bebé.
Aparecen nuevos desafíos: trepar, pasar por debajo, balancearse y experimentar con diferentes posiciones y movimientos.
El balancín puede formar parte de circuitos, juegos de movimiento y escenarios de juego simbólico.
El material es el mismo. Lo que cambia son las posibilidades que el niño descubre con él.
Balancearse, cambiar el peso del cuerpo y encontrar estabilidad son experiencias que invitan a descubrir el equilibrio de manera natural.
Trepar, subir, bajar, pasar por debajo o cambiar de posición implica coordinar diferentes movimientos del cuerpo.
El niño descubre progresivamente qué puede hacer, hasta dónde puede llegar y cómo responde su cuerpo frente a cada desafío.
No hay una única forma correcta de utilizarlo. Cada niño puede explorar de acuerdo con sus propias posibilidades.
A medida que crece, puede encontrar nuevas formas de relacionarse con el mismo material.
El balancín puede dejar de ser simplemente un balancín y transformarse en cualquier cosa que el juego necesite.
Su propuesta no queda limitada a una única etapa. Lo que cambia es la manera de jugar.
Una de las grandes ventajas de este material es que no tiene un uso cerrado.
Sentarse y balancearse permite experimentar el movimiento y descubrir cómo cambia al trasladar el peso del cuerpo.
Cuando el niño está preparado, puede explorar sus curvas y superficies desde diferentes posiciones.
Colocado de determinada manera, puede convertirse en un espacio para pasar por debajo, entrar, salir y atravesar.
En determinadas etapas puede ofrecer un punto de apoyo para explorar nuevas posiciones y movimientos.
Puede combinarse con otros materiales de movimiento para crear recorridos y desafíos diferentes.
Una vez que la imaginación entra en escena, puede convertirse en un barco, una montaña, un puente, una cueva o cualquier otra cosa.
No hace falta enseñar todas estas posibilidades.
Parte de la propuesta Pikler es justamente permitir que el niño descubra las suyas.
El Balancín Montessori-Pikler está fabricado en multilaminado de araucaria de alta calidad, con terminación hidrolaqueada.
Su construcción utiliza tarugos, encastres y cola, sin clavos ni tornillos.
Es una forma de ensamblaje que permite obtener una estructura sólida, cuidada y pensada para el uso cotidiano de los chicos.
En Montedorf creemos que la seguridad empieza mucho antes de que el producto llegue a casa: también está en los materiales elegidos, en el diseño y en la manera en que cada pieza está construida.
Uno de los motivos por los que nos gusta tanto el mobiliario de movimiento es que no pierde sentido cuando el niño crece.
Al contrario.
La misma estructura puede ofrecer desafíos completamente diferentes con el paso del tiempo.
Primero puede despertar curiosidad.
Después, convertirse en un apoyo.
Más adelante, en un desafío de equilibrio.
Y finalmente, en parte de un circuito o de un mundo imaginario.
No cambia el balancín. Cambia quien juega con él.
El Balancín Montessori-Pikler puede complementarse con una rampa reversible.
Al sumar ambas piezas se transforma en el Gimnasio de Movimiento Montessori-Pikler (Balancín + Rampa Pikler, una propuesta que amplía las posibilidades de juego con una misma base.
La rampa permite:
subir por el lado de escalera;
deslizarse por el lado liso;
utilizarla como puente;
combinarla con el balancín;
crear diferentes recorridos y circuitos.
Y si ya tenés el balancín en casa, podés sumar la rampa más adelante.
Conocé la Rampa para Balancín Montessori.
El movimiento no tiene por qué terminar en un solo elemento.
El Balancín puede combinarse con otros materiales de la línea Montedorf para crear propuestas cada vez más variadas.
Una estructura para trepar, subir, bajar y explorar nuevos desafíos. Además, su diseño plegable permite guardarlo fácilmente cuando no está en uso.
Conocé el Triángulo Pikler Plegable con Rampa.
Una estructura abierta a múltiples posibilidades: trepar, atravesar, pasar por debajo, crear refugios o incorporarla a un circuito.
Un módulo que puede utilizarse para atravesar, trepar, esconderse y combinarse con otros elementos de movimiento.
Una propuesta modular para crear recorridos, desafíos y circuitos de movimiento que pueden transformarse según la etapa y el juego.
Conocé las Plataformas y Cajones.
El balancín es solo una parte de una mirada más amplia sobre el movimiento, la autonomía y el juego durante la infancia.
En nuestro blog te contamos qué hay detrás del mobiliario Pikler, desde dónde se puede utilizar, qué posibilidades ofrece y cómo se relaciona con el movimiento libre.
Leé: Mobiliario Pikler: movimiento libre, autonomía y juego en cada etapa.
Material: multilaminado de araucaria de alta calidad.
Terminación: hidrolaqueada.
Construcción: ensamblado con tarugos, encastres y cola.
Clavos y tornillos: no utiliza.
Medidas: 45 cm de ancho × 80 cm de largo × 52 cm de alto.
Edad recomendada: aproximadamente de 7-8 meses a 5-6 años.
Fabricación: Argentina.
Peso: consultar ficha técnica.
Se recomienda aproximadamente desde los 7-8 meses, cuando el bebé comienza a desplazarse y buscar apoyos, y puede acompañar el juego hasta los 5-6 años.
En las primeras etapas es importante que el adulto acompañe de cerca el juego y adapte el entorno para garantizar la seguridad.
Sí. El balancín está construido mediante tarugos, encastres y cola, sin clavos ni tornillos.
No. Puede utilizarse de muchas maneras: balancearse, trepar, pasar por debajo, explorar el equilibrio, utilizarlo como apoyo o incorporarlo a juegos simbólicos.
Sí, siempre respetando el momento de desarrollo de cada niño y con el acompañamiento adulto necesario según la etapa.
La propuesta Pikler no busca enseñar a trepar, sino ofrecer un entorno seguro en el que el niño pueda explorar sus propias posibilidades.
Sí. Una de las posibilidades de juego es colocarlo de manera que los chicos puedan pasar por debajo y atravesarlo.
Sí. La Rampa para Balancín Montessori puede incorporarse posteriormente y, junto con el balancín, formar el Gimnasio de Movimiento Montessori-Pikler.
El juego con el balancín puede favorecer experiencias relacionadas con el equilibrio, la coordinación, la percepción corporal, la autonomía y la confianza en las propias posibilidades.
Aproximadamente hasta los 5-6 años, aunque las posibilidades concretas dependen de cada niño y de la forma en que se utilice el material.
Sí. Puede integrarse con el Triángulo Pikler Plegable con Rampa, la Escalera en Arco, el Cubo Pikler y las Plataformas y Cajones para crear recorridos y circuitos de juego.
Hay juguetes que tienen una función muy clara.
Y hay materiales que hacen algo diferente:
dejan espacio.
Espacio para moverse.
Para probar.
Para encontrar el equilibrio.
Para volver a intentar.
Para inventar.
Para jugar solo o acompañado.
Eso es lo que buscamos con nuestro Balancín Montessori-Pikler.
Un material que no necesita decirle al niño qué hacer.
Porque cuando le damos tiempo, seguridad y posibilidades,
muchas veces el niño ya sabe qué descubrir.
Montedorf
Volver a lo simple.
Jugar aprendiendo.
Aprender jugando.
