| 3 cuotas de $58.846,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $176.538,00 |
| 6 cuotas de $29.423,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $176.538,00 |
Los Resaques Montessori son un material de exploración gráfica que invita a los niños a descubrir formas geométricas, realizar trazos y experimentar con diferentes movimientos de la mano.
A través de plantillas y bases, el niño puede observar una figura, recorrer su contorno, reproducirla sobre un papel y combinar diferentes formas para crear sus propios dibujos.
Es una propuesta que acompaña el aprendizaje desde la experiencia concreta: mirar, tocar, recorrer, trazar y volver a intentar.
Los resaques pueden utilizarse de diferentes maneras, según la edad y el interés de cada niño.
Una de las propuestas consiste en colocar una plantilla sobre un papel y contornear su forma con un lápiz, siguiendo todo el recorrido de la figura.
También pueden utilizarse las bases para trabajar el interior de las formas y realizar diferentes composiciones.
Mientras dibuja, es posible nombrar cada figura geométrica, relacionando la experiencia gráfica con el reconocimiento de las formas.
La actividad puede repetirse tantas veces como el niño quiera, combinando diferentes figuras para crear dibujos y composiciones propias.
De esta manera, el material permite trabajar el movimiento de la mano, la coordinación entre la mirada y el trazo y la precisión de los movimientos (motricidad fina), mientras el niño explora las formas a través del juego.
Los resaques no tienen un único resultado correcto.
Una misma figura puede utilizarse muchas veces y combinarse con otras para crear diferentes imágenes. Un círculo puede convertirse en una parte de un animal, una persona, una flor o cualquier otra cosa que el niño imagine.
Esta libertad permite que el material acompañe tanto una propuesta educativa como un momento de creación libre.
Además, nombrar las figuras mientras se utilizan ayuda a incorporar progresivamente vocabulario relacionado con las formas geométricas.
Contornear una figura requiere seguir un recorrido con la mano y mantener la atención sobre el movimiento que se está realizando.
La práctica de estos movimientos favorece progresivamente la coordinación mano-ojo, el control del trazo y la precisión (motricidad fina), habilidades que acompañan el proceso de preparación para la escritura.
Pero no hace falta convertir cada actividad en un ejercicio: también se puede simplemente dibujar, combinar formas y jugar.
Porque aprender también sucede cuando los chicos tienen la posibilidad de explorar sin que todo tenga que tener una respuesta correcta.
Los Resaques Montedorf están disponibles en dos presentaciones:
Caja estilo repisa: permite guardar las plantillas deslizándolas fácilmente en su interior.
Bandejas: dos bandejas alargadas que permiten visualizar las plantillas y tenerlas disponibles para elegir.
En ambas opciones, el sistema de organización facilita que el niño pueda ver, elegir y guardar el material, acompañando también el desarrollo de la autonomía.
La exploración con resaques puede acompañar:
El reconocimiento de formas geométricas.
La coordinación mano-ojo.
El control y la precisión del trazo (motricidad fina).
La preparación para la escritura.
El seguimiento de recorridos.
La concentración y la atención.
El reconocimiento y aprendizaje de vocabulario relacionado con las formas.
La creatividad y la expresión gráfica.
La autonomía al elegir y organizar el material.
Los Resaques Montedorf están fabricados en fibrofácil y pintados con pinturas no tóxicas.
Según la presentación elegida, el material se organiza en:
Plantillas de diferentes formas geométricas.
Bases para realizar las propuestas de trazado.
Caja estilo repisa o dos bandejas alargadas para guardar y organizar las plantillas.
Los Resaques pueden comenzar como una propuesta para descubrir formas y practicar trazos, pero rápidamente pueden convertirse en una herramienta para dibujar, imaginar y crear.
En Montedorf creemos que los materiales más valiosos son aquellos que no les dicen a los chicos exactamente qué tienen que hacer, sino que les dan herramientas para descubrir qué pueden hacer con ellas.
Porque cuando una forma se puede tocar, recorrer y transformar en un dibujo, aprender también se convierte en una manera de crear.
Edad orientativa: desde los 2 años, según el desarrollo e interés de cada niño.
