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La Caja de Letras Montessori Imprenta Mayúscula es un material didáctico pensado para que los niños puedan conocer, explorar y utilizar las letras de una manera concreta y sensorial.
Cada letra puede encastrarse, retirarse y volver a colocar en su tarjeta, permitiendo que el niño manipule las formas mientras se familiariza con el alfabeto.
Además, las letras son trazables: incorporan pequeñas flechas que indican el recorrido del trazo, para que puedan seguirse con los dedos o reproducirse con un lápiz, marcador u otro elemento.
Así, el niño puede acercarse a las letras no solamente desde lo visual, sino también desde el tacto, el movimiento y la acción.
Cada tarjeta presenta una letra en imprenta mayúscula y permite colocar la pieza correspondiente dentro de su espacio.
El niño puede retirar la letra, observar su forma y volver a encastrarla en la tarjeta.
También puede recorrer la letra con el dedo, siguiendo las flechas que indican la dirección del trazo.
Después puede reproducir ese recorrido sobre la propia tarjeta o utilizar las letras para realizar otras propuestas, como contornearlas sobre papel.
La actividad puede repetirse tantas veces como el niño necesite, permitiéndole familiarizarse progresivamente con la forma y el recorrido de cada letra.
Una de las particularidades de este material es que combina letras encastrables y trazables.
Esto abre diferentes posibilidades de juego y aprendizaje:
Retirar y volver a colocar las letras.
Reconocer la forma de cada letra.
Recorrerlas con los dedos.
Seguir la dirección indicada por las flechas.
Trazarlas con lápiz o marcador.
Contornearlas sobre papel.
Utilizarlas para formar palabras.
Reconocer letras a través del tacto.
De esta manera, una misma letra puede explorarse de diferentes formas y desde diferentes sentidos.
Cuando el niño puede tocar una letra, recorrer su forma y manipularla, obtiene información que va más allá de simplemente observarla.
La experiencia concreta ayuda a establecer relaciones entre la forma de la letra, su recorrido y su representación gráfica.
Además, el movimiento de los dedos y la coordinación entre la mirada y las manos acompañan el desarrollo de habilidades necesarias para actividades posteriores de escritura (motricidad fina).
Las letras también pueden utilizarse fuera de sus tarjetas.
Una vez que el niño reconoce algunas letras, puede utilizarlas para formar palabras, explorar combinaciones y jugar con el lenguaje.
Esto permite que el material acompañe diferentes momentos del aprendizaje: desde el reconocimiento inicial de las letras hasta propuestas más complejas relacionadas con la lectoescritura.
La Caja de Letras puede utilizarse para acompañar:
El reconocimiento de las letras.
La familiarización con el alfabeto.
La discriminación visual y táctil de las formas.
La coordinación mano-ojo.
El control y la precisión de los movimientos (motricidad fina).
La orientación del trazo.
La preparación para la escritura.
El desarrollo del lenguaje y la lectoescritura.
La formación de palabras.
La concentración y la atención.
La autonomía durante la actividad.
En el video te mostramos la Caja de Letras Montedorf en uso y diferentes posibilidades para trabajar con las letras.
Podés ver cómo se encastran y retiran, cómo se recorren siguiendo la dirección del trazo y distintas propuestas para jugar, reconocer letras, trazarlas y formar palabras.
La caja incluye:
27 tarjetas de letras en imprenta mayúscula.
Letras encastrables y trazables.
Caja de madera para guardar y organizar el material.
Cada tarjeta mide 9 × 12 cm.
Las letras incluyen el alfabeto en imprenta mayúscula, incluyendo la Ñ.
El sistema de guardado permite mantener las tarjetas y las piezas organizadas y disponibles para el uso cotidiano.
Edad orientativa: desde los 3 años, según el desarrollo e interés de cada niño.
Las letras no tienen por qué ser solamente símbolos que se memorizan.
También pueden tocarse, recorrerse, encastrarse, combinarse y convertirse en palabras.
En Montedorf creemos que cuando el aprendizaje se transforma en una experiencia concreta, los chicos encuentran más oportunidades para descubrir por sí mismos.
Porque antes de escribir una letra, también podemos conocerla con las manos.
